MÁS QUE LEER. La lectura exige ejercitar diversas áreas del cerebro, hay que transformar los componentes lingüísticos, comprender las ideas en un contexto global y hacer trabajar la memoria para sostener la información. Por otro lado, el adulto mayor, suele llevar una vida con menos estímulos externos y quehaceres diarios, lo que va produciendo que las preocupaciones personales se sientan el doble de graves. La lectura, entonces, aporta estímulos nuevos y también fomenta la imaginación, añade.
PASOS ADECUADOS. Se sugiere iniciar la lectura con textos que llamen la atención por cuenta propia, preferiblemente por la mañana o con luz natural;en un momento de
tranquilidad, pues al comienzo no siempre es fácil concentrarse; y seleccionando textos de letra grande y no de muchas páginas.
tranquilidad, pues al comienzo no siempre es fácil concentrarse; y seleccionando textos de letra grande y no de muchas páginas.
Es mejor leer un par de páginas al día que obligarse a estar dos horas con el libro, pero reteniendo la mitad y sin volver a abrirlo hasta la siguiente semana. Solo la periodicidad hace que una actividad se transforme en hábito y se incorpore a la vida diaria.


